Sucede que para el hombre, ahora
padre e hijo de Ding Liang, ella es demasiado fea, y por esto no quiere volver
a verla. La pobre mujer fue encontrada
por los medios locales llorando desconsoladamente porque su hijo no la quería
ver ni dejar conocer a su nieto.
Ding había viajado cinco horas hasta la ciudad de Hangzhou solo para
conocer a su nuevo nieto, pero jamás pensó que su propio hijo sería el que
le negara el paso.
El muchacho se había marchado
hace varios años del nido de su madre para empezar sus estudios universitarios.
Pero aparentemente nunca curso ningún tipo
de materia que le enseñara a ser buen hijo.
Todo comenzó cuando Ding asistió
al casamiento del joven vestida como una campesina. Pero no lo hizo con el afán
de molestarlo, pero evidentemente al “fino” de su hijo no le agradó nada ese
acto, y esto desató en que no quisiera verla de nuevo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario